25 abril 2013

Qué bonita vecindad.

El crecimiento de los niños, el envejecimiento de los grandes, la partida de algunos vecinos, los cambios en la apariencia de las casas, son señales del paso del tiempo en un barrio. Saber los nombres, preocuparse por la salud y la ausencia de los demás, las conversaciones con escoba o manguera en mano, recoger el diario y regar las plantas cuando un vecino se va de vacaciones son señales de que se está formando una comunidad.

Tuvimos una oveja negra en nuestro pasaje, que era el rey de la copucha y que fue protagonista de un conflicto vecinal con Juzgado de Policía Local incluido, pero ya no está...

Creo que precisamente eso es lo peor que puede pasar entre vecinos, que las copuchas y cahuines interfieran en la vida común, y que haya gente de mal vivir. Fuera del vecino mencionado, actualmente hay una familia que pone la música muy fuerte y hace oídos sordos a las peticiones de moderarlo.

Por otro lado, hay algo que he observado y es la diferencia que existe entre vecinos más participativos que otros. En el sur, donde vivo en la actualidad, pertenezco a una Junta de Vecinos que se reúne periódicamente. A mi entender, podrían haber más actividades y participación todavía, pero es aquí donde he podido ver lo que es una Junta de Vecinos como una fuerza viva, que podría ser, como es en algunos casos, generadora de una mejor calidad de vida de los vecinos.

2 comentarios:

Frank H. dijo...

aprendiendo a vivir juntos, a compartir un espacio y a mejorarlo... saludos!

Roderick Rathgeber dijo...

Hola nadia! Llegue por accidente a tu blogg mientras leia otro y realmente me impresiona la constancia con la cual llevas escribiendo desde mas de 8 años !

A partir de ahora seguire tu blogg para aprender algo de eso...

En cuanto a los vecinos, aplico el dicho "vive y deja morir"

Nos vemos !