21 abril 2018

Participación en concursos/La Vida.

Bien... escribir no ficción se me hace infinitamente más fácil que escribir ficción. A dos días del plazo para "Santiago en 100 palabras", con montones de dudas, pero por otro lado con el deber cumplido de haber participado en el concurso Cartas de amor 2018 organizado por la Biblioteca de Santiago. Próximamente compartiré la carta con la que participé.

Mi alma no encuentra la paz que tanto añora, y es porque mis deseos chocan con la realidad; es una madeja que voy desenredando constantemente, son años de un proceso de autoconocimiento que sí va dando frutos pero que, bueno, al ser yo precisamente un ente en evolución, voy enfrentándome constantemente a mis defectos. Un episodio reciente donde le hice seria competencia al personaje de Rabia de "Intensamente" ... y es que sí, quisiera tener la templanza de un monje budista o maestro yogui, pero soy sólo yo, Nadia.

26 febrero 2018

Escribir.

Me parece increíble que en tantos meses no me haya sentado, así, sen-ta-do, a escribir. Dejé que la vida pasara... viviéndola, sí, pero sin destinar un tiempo a una de mis actividades favoritas.

Dije "actividades"? Creo que ya está bueno ya... escribir para mí no sólo es eso... Lo que ocurre es que yo siempre me he visto a mí misma como una simple lectora, y a los escritores como personas a las que sólo admiraba de lejos. 

Pero no estoy arrepentida para nada de haber estudiado Derecho, y no algo quizás más orientado directamente a las Letras, porque obedeció también a un sueño (cual Quijote, luchar contra las injusticias), y si la vida me depara volver, de algún modo, a esta área, también eso estará muy bien.

"Escribir me suele alegrar; siempre me suaviza el ánimo y me regala un día ingenuo, tierno, infantil. Es la sensación de haber estado por unas horas en mi patria real, en mi costumbre, en mi suelto antojo, en mi libertad total." ("Cómo escribo". Extracto de texto en prosa de Gabriela Mistral).

18 junio 2017

Gestando una idea y palabras (breves) para mi papá.

No me lo supe guardar, ya lo comenté con más de una persona... hasta el momento sólo van escritas unas líneas, pero me ha jugado en contra el tema de la disciplina, la gestión de mi tiempo ahora que tengo tanto.

Ahora, aparte de seguir escribiendo, lo inmediato es expulsar de mi cuerpo el resfrío, y preparar mañana algo rico para mi papá (por ser el Día del padre), que llega mañana en la noche... tengo en mente un Pie de Limón.

¿Líneas para mi padre? Por cierto que las merece, por ahora le agradezco en primer lugar la vida, en segundo el ejemplo del trabajo bien hecho y en tercero, el apoyo en momentos críticos de mi vida. Esto, resumido a causa del resfrío. O sea, le debo un post :)

09 mayo 2017

Lugares ideales para leer

- Metro o micro (si el libro tiene un  formato que se adecúe)

- Sillón o sofá, con un chal en las piernas y una taza de té

- En el bus o avión

- En algún sitio que identifiques como cómodo cuando sales de vacaciones

- La cama, si sólo tiene un buen respaldo.

Y cuando eres niño: en cualquier parte, en realidad.

04 mayo 2017

Nuevos post, y a organizarse.

Tanto por escribir y leer... Estos ocho meses que quedan me enfocaré más en libros, pero sin descuidar la vida que va pasando.

Los primeros libros que recuerdo me leyeron, los primeros leídos por mí y esa relación de amor, que sí, por ésta pongo las manos al fuego... no terminará.

Como uno de mis grandes problemas es la gestión eficiente del tiempo, veré los apoyos para ellos que existen compartidos en línea como ideas y también en el mercado, esas decoraciones tan lindas fuera de las notas del celular y la agenda en línea, que la ocupo, pero no me gusta tanto. Ah, el papel...

03 enero 2017

2017, allá vamos!

El año que recién termina cumplí 40. Coincidió con la tan mentada crisis, pero hubiese tenido más o menos años, igual hubiese sucedido lo que sucedió: un auténtico vendaval. 

Lo principal es que ahora no temo ser yo misma... claro que esa yo misma no es la de antes, imposible!! Es indudable que he cambiado, y eso puede provocar extrañeza en algunas personas que me conocen.

Tuve que tomar algunas  decisiones drásticas y dolorosas, lo que viene no será fácil... pero estoy determinada y sé que todo será para mejor.

Escribí sólo tres post el año pasado, pero en mi cuaderno privado (léase Diario de Vida), sí escribí bastante, y ahí pude registrar todo mi proceso. 

Precisamente eso, escribir, es sin duda lo que más me gusta hacer junto con leer, y uno de mis propósitos principales es leer y escribir más y mejor.


18 agosto 2016

Un Nuevo Testamento especial.

Me encontraba, hace unas semanas, ordenando cajas y verificando su contenido en casa de mis padres (la idea es siempre reducir, pero en lo personal me cuesta desprenderme de cosas que tienen algún valor o sentido material o sentimental para mí, aunque sea mínimo).

Uno de los objetos rescatados resultó ser un Nuevo Testamento, con dedicatoria de mi abuelo paterno, de un valor especial por diversos motivos: él no conversaba casi nada conmigo ni antes ni después de su trombosis, que lo dejó viviendo por varios años después de su ataque, pero creo que en realidad era una vida a medias, pues se comunicaba y movía con dificultad, se limitaba a ver televisión, retar a mi abuelita (su mal genio surgió así, como de la nada, pero eran efectos de su enfermedad  cerebral), Antes, y lo puedo decir, no teníamos  mayor feeling, pero creo que era así la cosa, él en su mundo de adultos y yo en el mío, lee que te lee o viendo Sábados Gigantes o El Japenning con Ja no más: siempre estaba presente en nuestros cumpleaños,salía sonriente en las fotos.. y cuando nosotros íbamos de visita (una gran aventura  pues recorríamos buena parte de Santiago en micro para llegar) solía haber una torta del Café  Paula, helados (porque él trabajaba ahí) .o si no, casi siempre y esto ya de mano de mi abuelita el pan amasado  más rico del mundo mundial.

Entonces, volviendo al Nuevo Testamento, fue notable que la dedicatoria la escribiera él, con lo que le costaba escribir a mano, y diría que fue su último gesto así de abuelo que yo pude sentir, pero no dimensioné adecuadamente (no supe dar un adecuado valor a las relaciones  con mis abuelos, pero con mis abuelas estoy procurando mejorar esto).

Ahora, el objeto mismo - libro- no ha sido muy leído por mí francamente. Cuando asistí a una Iglesia Evangélica (Bautista), cerca de tres años en mi adolescencia, sólo ahí leí con agrado la Biblia, y era un libro regalado por mis padres, de color café y hojas de borde dorado... ah! y con cierre! Me encantaba.

Quise recordar así a mi abuelito Juan, a través de un libro, porque una de las cosas que más me gusta hacer - leer historias, y qué historias, en el caso del Nuevo Testamento - resulta ser uno de los lazos más fuertes que me une a él.