08 julio 2010

Ella ya no puede caminar.

Esto ocurrió hace años: una campesina, que en aquel tiempo tenía tres hijos, dos jóvenes y una pequeña de 5 años, participaba en una campaña política trabajando en terreno. Se tenía la mala costumbre de subir un montón de gente en la parte trasera de las camionetas que recorrían el campo...
Un día, la camiioneta en la que ella iba se volcó, y las consecuencias fueron inesperadas y dolorosas: quedó paralítica.
En primer lugar se rebeló contra Dios, se preguntó "¿por qué a mí?" y observó cómo cambiaba su vida, perdió movilidad, debió depender de otros para muchas cosas, ya no pudo criar tan de cerca a su hija, en fin, imagínense.
Sin embargo, encontró una salida: se convirtió en un agente activo en su comunidad, participando en la junta de vecinos, y en lo laboral, convirtió lo que era una simple afición (el tejido) en un modo de ganarse la vida.
Yo, francamente, no sé cómo reaccionaría ante algo así, o algo similar (la pérdida de alguna extremidad, de la visión, etc.). Creo que son pruebas enviadas para enseñar algo, sin duda, y gratifica el corazón ver en este mundo tantas historias de superación personal.

4 comentarios:

Frank H. dijo...

yo aplaudo a esta gente que supera estas cosas terribles.
que estas cosas terribles sean "una prueba" organizada en alguna parte para probar algo... lo dudo. lo dudo profundamente.
simplemente cosas de ese "dios cruel" que es el destino. un dios ciego, impredecible y caprichoso.

saludos!
http://lineasymanchas.blogspot.com/

Anónimo dijo...

mmmmmmmmm.....la vida tiene de dulce y agraz.Solo uno tiene las herramientas para hacer de ella ,
lo mas placentera. chau

Karlo dijo...

Muy cierto lo que dices
y algunos nos pasamos la vida quejandonos por pequeñeses


saludos cordiales
atte
Karlo

Mary Rogers dijo...

Resilencia, dicen los psicólogos, es la capacidad de sacar lo bueno de lo malo y salir adelante. Creo que todos podemos, si el período de auto lástima y rabia es corto, todos podemos.
Una abrazote, querida