
Hace rato, es cierto. Aunque sea un lugar común quejarse del calor, me quejo igual no más. Algo me dice que no merezco vacaciones, me castigo en cierta forma porque es cierto, qué cantidad de faltas he cometido...
El damasco del patio nos provee de un sombra y un frescor sumamente necesarios; la cosecha fue buena en un 50% y mi madre ya hizo mermelada, pero el otro 50% está firmemente adosado al árbol, se niega a madurar...
Quiero que el tiempo pase rápido, pero a la vez deseo dejar de cometer el pecado de desperdiciarlo, si es un tesoro invaluable.
Viajo al sur nuevamente, así que nos leemos en marzo.