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09 julio 2024

Censo 2024.

 Mi período como censista llegó hasta el 2 de junio, fecha original de término del proceso, pues por diversos motivos (nada negativo) decidí no continuar. 

La capacitación inicial duró 4 días, y aunque los conceptos que debíamos manejar quedaron claros, faltó entrenar más el uso del dispositivo móvil que íbamos a utilizar para realizar la encuesta. Fue precisamente ahí donde se me presentó el desafío de manejar la tecnología adecuadamente, el uso de mapas, por ejemplo, y el llenado de la encuesta misma, cuando habían numerosos habitantes o más de un hogar por vivienda, entre otras cosas.

Rescato de la experiencia haber conocido las más diversas realidades en que viven las familias de nuestro país por estos días: familias de composición tradicional, monoparentales, compuestas por extranjeros que no llevan viviendo más de cinco años aquí y generalmente con algún hijo nacido en este suelo, casas acomodadas, villas o poblaciones de casas tipo standard, otros sitios o terrenos grandes con varias casas o piezas individuales, entrevistas realizadas en campamentos, adultos mayores en pareja o solos... realmente de todo, y estoy agradecida de eso porque constituyó un importante aprendizaje para mí.

Algunas anécdotas y/o situaciones que quiero comentar: Afrontar las condiciones climáticas que se presentaran, ya fuese exceso de calor o frío; un perro de tamaño mediano que me atacó en un pasaje (afortunadamente no pasó a mayores, pero me pregunto dónde queda la tenencia responsable); personas que no  quisieron contestarme o dejaban de hacerlo a la mitad de la entrevista aduciendo en ocasiones oscuras intenciones del INE al requerir  su información; otras personas sumamente amables y acogedoras que igual te invitaban a tomar o comer algo, o bien te regalaban galletas y cosas así; una admirable señora de más de 90 años que pese a tener movilidad reducida se las arreglaba para vivir cuidada únicamente por una persona en jornada parcial, y que me hizo pensar en la situación de los adultos mayores en Chile y en cómo llegaré a esa edad yo, si es que lo hago; una madre al cuidado de su hijo autista adolescente y que, preocupada de otorgarle una vía de sustento, me contó que dejó su trabajo habitual para trabajar con su hijo elaborando y vendiendo productos de repostería... eso y más, esto fue sólo una selección de tres meses inmersa en realidades muy pero muy diversas.

Y por supuesto, no puedo dejar de mencionar el gran grupo humano que se formó de 13 compañeros aproximadamente, entre censistas y coordinadores, logramos una buena mezcla entre el trabajo y el pasarlo bien.

En suma, una gran experiencia que queda en mi hoja de vida.

15 septiembre 2022

Dos cosas.

Dicen que quien explica se complica... yo no suelo dar opiniones políticas en mi blog, y claramente lo escrito en el post anterior no es ni con mucho un análisis acabado de los acontecimientos. Espero, eso sí y fuera de toda duda, que lo que se viene sea bueno para nuestro país.

Vienen días de estar en familia y/o carretear, comer rico y disfrutar de los aires primaverales que ya están presentes, pese a que el pronóstico del tiempo diga otra cosa. También vienen a mi mente algunos recuerdos de infancia, como las clases de cueca en el colegio, que eran super fomes porque estaba en un colegio de mujeres (pero por otro lado se hacían otras actividades entretenidas) y cuando encumbrábamos volantines (no "cometas" de plástico) en familia, ayudados por nuestros tíos. 

En estos días de feriado, quiero seguir creando gratos recuerdos, honrando además la memoria de mi querida madre, quien disfrutaba mucho las fiestas patrias.

16 abril 2021

In Memoriam - Olivia Arratia Cifuentes

         Mis primeros recuerdos en torno a mi abuelita Olivia tienen que ver con los fines de semana, pues sábado o domingo íbamos a verla a ella y a mi abuelito, en un recorrido a bordo de una micro de esas de colores, de un extremo a otro de la ciudad.

        Ella se esmeraba mucho en preparar el almuerzo y la once al recibirnos, cocinaba rico; especialmente, para mí, el olor y el sabor de su pan amasado son inolvidables...

        Gracias a las fotos he podido apreciar cómo era cuando abuela joven y su pelo aún no tenía canas, presente en todos mis cumpleaños de niña. 

        Mi abuelita, hasta antes de casarse, vivió en un pueblo de la región de Bío-Bío. y estudió para ser modista en Concepción. El tener ese oficio, ya casada, fue el motor para iniciar lo que hoy diríamos su "emprendimiento" de costurera, y aunque los primeros años pasaron apreturas como familia, con el tiempo lograron estar mejor. Me vi beneficiada por su habilidad, al vestir lindas prendas hechas por ella, cuando era chica. 

        Por supuesto,no puedo dejar de mencionar su habilidad para contar historias, generalmente familiares... gesticulaba, abría grande los ojos y nunca faltaba su toque de humor.

        También puedo decir que fue una mujer de corazón generoso... su casa siempre estuvo abierta para familiares o conocidos que pasaban algún apuro y necesitaban  alojamiento en la ciudad.

        Otra arista de su persona fue su conocimiento acerca de las hierbas naturales y la naturopatía. Por ejemplo, recuerdo claramente las veces en que me aplicó cataplasmas de barro para aliviar dolores estomacales... ¡y funcionaba!

        Pero la vejez llega, sin piedad, y en su caso la fue deteriorando de a poco... sus manos ya no cosían ni cocinaban, y estaba bajo el cuidado de mis dos tíos. Era duro intentar una conversación con ella, pues a los pocos minutos olvidaba todo, y tampoco reconocía a sus familiares.

        En sus últimos días perdió totalmente el apetito, ahí intuimos que era cuestión de tiempo, y así fue.

        Querida abuelita, siempre vivirás en mi recuerdo.

01 noviembre 2018

Idas al circo con mi abuelo.

Recordando en este día, como se hace con más intensidad a quienes ya no están... 
Mi abuelo materno fue un funcionario municipal de carrera, creo que cerca de 40 años trabajó en la Municipalidad de Santiago, en un trabajo donde desarrolló afición a caminar y a conversar. Para la época en que los circos llegaban a la capital, procuraba llevarnos (en micro, lo que de por sí era una aventura), cumpliendo al menos dos actividades de rigor: la foto que después se podía ver en una especie de mini catalejo (no recuerdo cómo se le decía), y la compra para los nietos del paquete de cabritas, que ingeríamos mientras disfrutábamos la función de, por ejemplo, "El gran circo internacional de las Águilas Humanas". Gracias, abuelito, por regalarnos hermosos recuerdos de niñez.

18 agosto 2016

Un Nuevo Testamento especial.

Me encontraba, hace unas semanas, ordenando cajas y verificando su contenido en casa de mis padres (la idea es siempre reducir, pero en lo personal me cuesta desprenderme de cosas que tienen algún valor o sentido material o sentimental para mí, aunque sea mínimo).

Uno de los objetos rescatados resultó ser un Nuevo Testamento, con dedicatoria de mi abuelo paterno, de un valor especial por diversos motivos: él no conversaba casi nada conmigo ni antes ni después de su trombosis, que lo dejó viviendo por varios años después de su ataque, pero creo que en realidad era una vida a medias, pues se comunicaba y movía con dificultad, se limitaba a ver televisión, retar a mi abuelita (su mal genio surgió así, como de la nada, pero eran efectos de su enfermedad  cerebral), Antes, y lo puedo decir, no teníamos  mayor feeling, pero creo que era así la cosa, él en su mundo de adultos y yo en el mío, lee que te lee o viendo Sábados Gigantes o El Japenning con Ja no más: siempre estaba presente en nuestros cumpleaños,salía sonriente en las fotos.. y cuando nosotros íbamos de visita (una gran aventura  pues recorríamos buena parte de Santiago en micro para llegar) solía haber una torta del Café  Paula, helados (porque él trabajaba ahí) .o si no, casi siempre y esto ya de mano de mi abuelita el pan amasado  más rico del mundo mundial.

Entonces, volviendo al Nuevo Testamento, fue notable que la dedicatoria la escribiera él, con lo que le costaba escribir a mano, y diría que fue su último gesto así de abuelo que yo pude sentir, pero no dimensioné adecuadamente (no supe dar un adecuado valor a las relaciones  con mis abuelos, pero con mis abuelas estoy procurando mejorar esto).

Ahora, el objeto mismo - libro- no ha sido muy leído por mí francamente. Cuando asistí a una Iglesia Evangélica (Bautista), cerca de tres años en mi adolescencia, sólo ahí leí con agrado la Biblia, y era un libro regalado por mis padres, de color café y hojas de borde dorado... ah! y con cierre! Me encantaba.

Quise recordar así a mi abuelito Juan, a través de un libro, porque una de las cosas que más me gusta hacer - leer historias, y qué historias, en el caso del Nuevo Testamento - resulta ser uno de los lazos más fuertes que me une a él.

01 junio 2014

Fotografías y un recuerdo de mi abuelito.

Quiero decir que en facebook y acá en blogger no he actualizado mi foto porque no me he dado el trabajo de hacerlo, ya que la idea es encontrar alguna donde una salga bien... además, no me saco muchas fotos, por lo que está casi demás decir que no he entrado en la onda selfie, sólo tengo una con mi familia nuclear. He escuchado comentarios irónicos cuestionando el hecho que uno tenga como foto de perfil una antigua, o de niña, o de novia, o qué sé yo. Pues bien, las razones pueden ser de lo más variadas y por último, la libertad es libre.

Confieso que una serie de fotos importantes, impresas, las tenía olvidadas en una caja, y se pusieron amarillas en el borde... una lata, pero no están perdidas, afortunadamente. Me gusta tener fotos en papel, le dan una forma tangible a muchos recuerdos o momentos que no tengo registrados, que constituyen una prueba de que existieron en mi vida y sirven para reconstituir historias...

Hay dos fotos de mi infancia que se me vienen automáticamente a la memoria:
- Una de estudio, tendré 3 años o algo así, donde salgo toda coqueta y juguetona, chispa que no se ha mantenido del todo.
- Una de mi primer cumpleaños; salgo apagando las velitas en brazos de mis papás... me encanta! En rigor, me gustan casi todas las de esa ocasión, donde los miembros de mi familia salen tan jóvenes y setenteros.




Por último, quiero recordar aquí a mi abuelito Julio, recientemente fallecido. Como nieta mayor disfruté de muchos momentos con él en mi niñez más temprana, paseos por el centro de Santiago, idas a misa... mi mamá siempre recuerda - yo no, era muy chica - que lo tenía por largo rato sentado haciendo dibujos bajo mis instrucciones. No tengo certeza de dónde se encuentre su alma y/o espíritu en este momento, él era católico, pero lo que importa es que vivirá en la memoria de quienes lo recordemos. ¿Fotos de él? Claro, pero no pude subirla acá :(

17 marzo 2007

En Santiago, de vuelta a la Escuela.

Parecerá extraño que recién casada no esté con mi marido en este momento... no señores, no he peleado con él, no me separé ni nada por el estilo.

Ocurre que habíamos acordado que yo volvería a Santiago a tomar un curso de actualización en Derecho para dar el examen de grado este año de una vez por todas. Y aquí estoy. Nos vamos a extrañar, eso está claro, pero todo es por un bien superior, el de ambos.

El examen de grado ha sido uno de LOS temas que me han tenido empantanada en los últimos años, aquí mismo me había propuesto varios nuevos comienzos, de alguna manera. Nada resultaba... el proceso personal excede lo que puedo comentar aquí, únicamente diré que el actual es un intento al que pondré -efectivamente- todo mi empeño.
La metrópolis me ha sorprendido con el famoso Transantiago, cuyos buses tengo la suerte de no usar en horas punta... tampoco me he visto perjudicada en grado sumo, pues vivo relativamente cerca del Metro y mis destinos están super acotados.

El hito de Plaza Italia, en tanto, siempre ha sido para mí el punto de partida: ahí me bajo para caminar hacia la Escuela, Pío Nono 1, con sus estudiantes harto más aperrados que mi generación en el aspecto social, con su biblioteca más moderna y con el patio aún cerrado por la remodelación. Los recuerdos de cinco años en la U se agolpan en mi mente, desde el mechoneo (atroz), pasando por pruebas, exámenes y momentos gratos e ingratos compartidos con buenos amigos, hasta la ceremonia de egreso... cómo me habría gustado tener más fotos de aquella época... ahora sólo me queda estudiar, estudiar... y bloguear de vez en cuando.