¿Solidaria, yo? Para allá voy...
Como señalé hace poco, el 18 del presente se celebró el día de la Solidaridad, día relacionado con el Padre Hurtado, ya que corresponde a la data de su muerte; este año, además, será canonizado y se están realizando diversas actividades conmemorativas y solidarias alusivas, por ejemplo, la campaña "Ponte la camiseta de Chile". Ésta consiste en la venta de un modelo de camiseta con los colores de nuestra bandera, cuyo costo es $6.999 para adultos y $5.999 para niños, a través de la cadena de supermercados Líder; lo recaudado irá en beneficio de niños en etapa preescolar acogidos por el Hogar de Cristo.
Yo no soy católica, pero admiro la obra de este sacerdote; además, resulta interesante el hecho de que "muchos de sus planteamientos, pensamientos y estudios sobre los problemas que aquejaban a nuestro país y al mundo de su época siguen vigentes en nuestra sociedad, como la pobreza, la ignorancia y la comodidad de alguna gente al olvidar a los más necesitados" (citado de la página web de la Fundación Padre Alberto Hurtado).
Naturalmente que la solidaridad es un valor que sería bueno cultivar a diario... acá hago un mea culpa: rara vez realizo una acción solidaria concreta; claro, porque conmoverme cuando veo a niños enfermos, pobres y ancianos no vale... además, cuando veo vagabundos o enfermos en la calle mi sensación es más bien de desconfianza y rechazo, esto acentuado por la certeza de que un número indeterminado de ellos actúa mediante engaños para obtener dinero (he visto algunos reportajes en la tele al respecto). Esa actitud es algo en lo que debo trabajar...
Ah, y por mucho que admire la labor realizada en el Hogar de Cristo, cabe recordar que dicha entidad no tiene el monopolio de la solidaridad, como tampoco la Teletón ni Un techo para Chile (programa que va mucho más allá de la construcción de mediaguas); ocurre que las mencionadas son obras que tienen una fuerte presencia en nuestra sociedad, existe un intenso trabajo de marketing detrás de ellas... no critico eso, es LA manera de que la gente no olvide, y si se ven los frutos y se rinde cuenta de los aportes, pues todo bien. En ese sentido, tampoco me opongo al uso de pulseritas de colores, en estos casos para mí el fin sí justifica los medios, pero yo soy más piolita, contribuyo y no uso la pulsera. Aunque si estuviera comprometida a full con una causa en particular, no dudaría en usar un distintivo.
A propósito de solidaridad, los que vivimos en Santiago estemos atentos a cualquier petición de ayuda que se haga en estos días, ya que la lluvia está dejando la escoba...
Parlamentarios desconectados.
A propósito de un artículo publicado en "Chile Tecnológico" (El Mercurio, 25 de agosto), quiero decir que, a estas alturas, las "yayitas" evidenciadas por senadores y diputados en materia tecnológica, vale decir, el desconocimiento, nulo o escaso uso de telefonía IP, mail, páginas web y blogs es casi imperdonable... ¡si son medios para realizar mejor su labor y estar más cerca de quienes votamos por ellos!
Aunque tienen páginas web y casilla e-mail institucionales, no les sacan el jugo; los sitios desarrollados en forma independiente llegan a 29, incluidos blogs (Fernando Flores, Carlos Cantero y Jorge Burgos), y de una simulación de consulta formulada vía mail por un ciudadano X, sólo 20 de los 168 "honorables" se dignaron contestar.
Ah, cuando yo sea concejal o diputada... (aterriza Nadia, aterriza). No, en serio, está bueno que se pongan las pilas, que atinen.
P.S: sé que omití linkear un par de cosillas en este post, pero lo haré después. "Por su comprensión, gracias".